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Written by: Exposiciones Fotografía París

«Mi casa, mi árbol» de José Quintanilla

José Quintanilla

Si visitáis París estos días podéis visitar la exposición «Mi casa, mi árbol», un proyecto del fotógrafo José Quintanilla, desarrollado entre 2012 y 2014, que recoge una serie de 16 fotografías realizadas en la región de La Mancha, en diferentes parajes de Albacete y Ciudad Real.

En las fotografías aparece siempre una casa de campo relacionada con uno o varios árboles. La mayoría de dichas casas, situadas en duros entornos rurales, se encuentran abandonadas y muchas en estado ruinoso. Son espacios perdidos en el limbo.

José Quintanilla

El proyecto es el resultado de múltiples viajes por la zona y las imágenes muestran la mirada cálida y casi antropológica del autor, que alude a la relación entre la casa y el árbol como confrontación entre el trabajo racional del hombre y el elemento abstracto aportado por la naturaleza (orden/caos). Imágenes que parecen antiguas, como encontradas en un mercadillo, se trata de copias únicas, ya que el autor tiñe el papel fotográfico antes de cada positivado.

«Mi casa, mi árbol» encaja en una cierta corriente artística que busca recuperar la memoria de un mundo rural que está desapareciendo y de la que hay ejemplos en recientes novelas, ensayos, pintura o fotografía. José Quintanilla advierte con sus imágenes del abandono de este mundo, casi despreciado por una sociedad que olvida el pasado. Fotografías que recuerdan a hombres y mujeres que se dejaron la vida en el campo en unas condiciones durísimas, trabajando mano a mano con los animales y durmiendo en esos pequeños habitáculos, donde había una sola habitación para compartir.

En palabras de Francisco Carpio esta serie fotográfica supone una reflexión personal –pero sobre todo pasional- sobre el paisaje, uno de los géneros más referenciales y recurrentes del Planeta Arte, y por extensión de la propia fotografía. Se trata de paisajes que plantean un atrayente y sentimental diálogo entre el mundo real (lo que vemos) y el mundo ideal (lo que deseamos ver). Un retrato introspectivo y dual de lo que José Miguel Quintanilla ve en el interior de su propia experiencia, una suerte de instantáneas mentales y emocionales producto de lo que provoca dentro de él la contemplación –siempre subjetiva- de la naturaleza. Con ellos construye imágenes de pequeñas casas y viviendas en un entorno rural, como testigos mudos –y al mismo tiempo elocuentes…- de una forma de habitar y de vivir, que va desapareciendo de nuestra velocísima (en lo tecnológico) y lentísima (en lo humano) sociedad contemporánea. Son habitáculos ubicados en una zona geográfica concreta que se extiende entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, diseminados pues por la rugosa espalda de La Mancha. Fotografías que crean una atmósfera de simplicidad casi franciscana, en la que cada objeto parece tener su razón de ser… y de estar. El encuadre, la luz que las envuelve y acaricia, el momento del día…, todo responde a una ejecución elaborada que transmite una serena sensación de paz y equilibrio.

Pero en estos paisajes la casa, el espacio habitado, no se encuentra solo. Otro elemento juega también un papel capital: el árbol. Cada vivienda, ve acompañada su –aparente- soledad por la presencia permanente de otro tipo de vida. En este caso, la vida que se expande y se desprende de otros perennes y familiares habitantes del mundo como son las verticales y poderosas presencias de los árboles.

Resulta igualmente curioso que en un momento en el que la fotografía se ha encaminado hacia territorios totalmente digitalizados, artistas como José Miguel apuesten por una vuelta a los procesos originales y artesanales de la fotografía analógica, buscando aportar un grado de humana fisicidad que nos hace sentir la “música interior” y la belleza intrínseca de lo material, sus texturas y calidades, no solo visuales sino también táctiles, y nos hace considerar una fotografía como un objeto único y no como una mera impresión bidimensional, transmitiendo íntegramente su carácter de vehículo de la memoria y de la dimensión sepia y blanquinegra de un tiempo ya pretérito.

Es por todo ello que estas fotografías, su cuerpo y su espíritu, nos transmiten calidad pero también calidez…

La exposición se enmarca en el mes de la fotografía parisina, que incluye las ferias Paris Photo y Fotofever. «Mi casa, mi árbol» obtuvo en 2013 el primer premio del Concurso Internacional de Fotografía del Ayuntamiento de Zaragoza.

Fechas: Del 9 al 30 de noviembre, 2016
Lugar: Colegio de España, París

Etiquetas: Last modified: 9 noviembre, 2016