La revista londinense ArtReview ha publicado recientemente el ranking de las 100 personas mas influyentes en el mercado del arte. Ente galeristas, coleccionistas, artistas, críticos y marchantes, la hermana del emir de Catar, Sheikha Al-Mayassa ocupa el primer lugar. Solo en 2012 se calcula que gastó aproximadamente 1.000 millones de dólares en obras de arte, 30 veces más que el MoMA y 175 veces más que la Tate Modern.
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Esta poderosa mujer de 30 años, formada en ciencias políticas y literatura en North Carolina, es sponsor de proyectos culturales internacionales de primera línea, presidenta de la Autoridad de Museos de Catar y responsable del Instituto de Cine de Doha.
Sheikha Al-Mayassa sobresale como estandarte cultural de la familia real catarí, que desde hace 50 años ha destinado millonarios recursos a la adquisición de obras de arte y a la promoción de Doha como centro cultural internacional. No en vano, esta familia ha protagonizado grandes hitos en el mercado del arte. El más importante de todos, tener en su poder la obra de arte más cara del mundo, Los jugadores de cartas de Cézanne, adquirida en 2012 por 250 millones de dólares. Tiene una importante colección de obras de Mark Rothko además de numerosas obras de autores contemporáneos de primera línea como son Warhol, Bacon, Hirst y Lichenstein.
Bajo la gestión de la Autoridad de Museos de Catar están el Museo de Arte Islámico, que está entre los diez más importantes del mundo, el Museo Nacional de Catar, que actualmente se encuentra en rehabilitación bajo la supervisión de Jean Nouvel, y el Museo de Arte Moderno, todos en Doha. Pero la influencia de esta institución va más allá de las fronteras nacionales. Ha participado en importantes acciones de mecenazgo internacional, como lo fue la financiación de la última exposición del artista británico Damien Hirst en la Tate.
Es por todo esto que Sheikha Al-Mayassa, tras aparecer en el ranking de ArtReview por primera vez en 2011 en el puesto 90, en tan solo dos años ha pasado a ser la figura más importante en el mercado del arte contemporáneo. Sin embargo, la publicación británica, al mismo tiempo que entrona a Sheikha, pone de manifiesto que Catar no se ha convertido en un estado más liberal como consecuencia de su liderazgo e influencia. El país es una monarquía absolutista de corte islamista donde todavía existe la censura. El pasado mes de octubre en la exposición Relics, que muestra una importante selección de obras de Damien Hirst pertenecientes a la serie Exquisite Pain, apareció la escultura de San Bartolomé con una hoja de parra cubriendo sus genitales, desnudos en la obra original.
¿Debe el mundo del arte preocuparse?.
Etiquetas: ArtReview, Ranking, Sheikha Al-Mayassa Last modified: 18 noviembre, 2013
El mundo del arte debe preocuparse de todo lo que sucede a su alrededor. Que esta mujer haga grandes inversiones en arte no le exime de ser criticada por no aplicar políticas aperturistas en su país. Ella misma debería estar en contra de que se censuren las obras de arte, si es que tiene tanto aprecio por las mismas. Una obra es como la ha generado su creador y nadie puede ni debe modificarla. Shikka Al-Mayassa, más parece una nueva rica que va reventando mercados con su chequera y así dar una imagen de modernidad a un país al que le queda mucho recorrido. Habría que decirle eso de que el dinero no lo consigue todo? No sé si lo entenderá.
¿No tiene el autor también la responsabilidad de exigir que se respete la integridad de sus obras?
Me parece bíen que esta señora invierta en Arte, no parece que sea una colección muy «personal» sino de manual de lo que hay que comprar ahora mismo. Lo qué me preocupa es la visibilidad de esta colección y su custodia. Estos paises aunque sean muy poderosos son islamistas y estan en un lugar estrategico, seguramente son el punto de mira por su riqueza y su control del crudo de más de uno. Estará esta acumulacion de obra contemporanea, bien custodiada? Estaria a salvo en caso de uno de esos ataques salvajes contra todo lo occidental? Quíen puede disfrutar de este tesoro?
Gracias por el comentario Rita! Efectivamente la compra de obras contemporáneas a nombre de las fortunas del petróleo está colocando estas piezas en zonas de potencial conflicto. Y más allá de su propia seguridad… me preocupa que producciones que forman parte de la cultura occidental, viajen lejos del alcance de la propia sociedad donde surgen. Es decir, que ya, para ver principales obras contemporáneas no me basta con viajar a Londres, París o NY, sino que hace falta prepararse para dar un salto a oriente medio. No sé si está bien o está mal. Pero esa ubicación me parece tan insólita como ver el acervo cultural de Egipto repartido entre el MET y el British Museum.
Mientras no tenga una obra de Clemente, es como si le faltase un cuadro de velazquez,je,je