Es importante liberarse de ciertos recuerdos, seleccionar la información que se fija en nuestra memoria. El olvido es un sistema inconsciente de autoprotección que nos evita sobrecargas emocionales y dolor. Pensemos en el personaje del cuento de Borges, “Funes el memorioso”, cuya habilidad de recordar era tan brillante que no podía olvidar los momentos más tristes de su vida, y por tanto experimentaba un tormento existencial. Funes no podía seleccionar y tampoco olvidar, por lo que no disfrutaba del espacio que permite al sujeto construir su propia historia: el ámbito de la creación. Es precisamente ese intersticio, situado entre la memoria y el olvido, en el que trabaja Fernando M. Romero (Córdoba, 1978). Su nueva exposición, He atrapado una sombra, ubicada en el Hospital Real de Granada, es una metáfora visual sobre el modo en que percibimos la realidad y el modo en que la recordamos (una sombra que se nos escapa).
De la pintura a la fotografía y de la fotografía a la pintura, este es el camino de ida y vuelta que el artista recorre continuamente y no debe extrañarnos. Empleamos la fotografía para hacer que nuestros recuerdos perduren, para eternizarlos. Este fue el objetivo que guió los primeros experimentos fotográficos de investigadores como Niepce, Daguerre o Talbot. La obra de éste último, quien consiguió fijar el negativo de imágenes de flores, hojas y telas a una superficie sensibilizada con nitrato de plata y ácido gálico (calotipo) está muy presente en la obra de Fernando, concretamente en las dos pinturas del brazo derecho del crucero, una instalación que incluye también la planta que el artista empleó para hacer estos negativos pictóricos y que juega con el movimiento de la vegetación exterior, la cual observamos a través de la ventana. Efectivamente, Fernando M. Romero es un artista proclive a la instalación site-specific, un procedimiento creativo que juega con el espacio en el que las obras se ubican. Lo veíamos en la vegetación que rodea al edificio y que se manifiesta por la ventana derecha del crucero, pero también lo vemos en los motivos ornamentales de las ventanas del Hospital Real: retículas romboidales. Este tema formal ha sido un continuo en la obra de Romero y en esta exposición es protagonista absoluto. Esta malla, que curiosamente se encuentra en uno de los primeros negativos de Fox Talbot, “Laced Window” (1835), representa para el artista un velo o elemento de distorsión entre quien mira y lo que mira, o entre quien intenta recordar y lo que quiere recordar, por eso es tan importante en este ámbito el trampantojo o falsas perspectivas que Romero crea, porque nos habla de una ilusión óptica que detrás de sí esconde la nada. Para evidenciar la falsedad del asunto, el artista construye y destruye estas redes (Un folded, 2015), arranca las cintas que conforman el entramado y nos obliga a contemplar la ausencia de tema, lo cual podría significar la ausencia de recuerdo.
Pero la retícula romboidal no es el único elemento de distorsión con el que juega Fernando. También está el confeti, los pedacitos de papel coloreado que comúnmente observamos en movimiento se convierten en otro impedimento visual entre quienes miramos y el fondo. Incluso llegan a converger ambos elementos, confeti y retícula (Et in Arcadia ego, 2015 y Folded, 2014), transformando la percepción en una tarea imposible. En nuestro afán por registrar la realidad se producen fallos de registro.
Parece que así funcionamos: percibimos (mejor o peor), olvidamos, intentamos recordar y en ese intento construimos ficciones, imágenes que nunca hemos visto y sonidos que nunca hemos escuchado. A partir de una sombra, que es lo poco que queda de nuestras vivencias, erigimos nuestros recuerdos, construimos nuestros paisajes (Palm tree, 2015). El proceso de trabajo que lleva a cabo Fernando es muy similar al modo en que trabaja nuestra memoria: el artista realiza fotografías de fotografías, otras veces fotografías de collages, collages que se amplían con recortes de impresiones a papel, que se reducen,… Un modus operandi caótico y orgánico a la vez, en el que unas ideas atraen a otras.
He atrapado una sombra es uno de los proyectos del circuito de exposiciones de La Madraza (Centro de cultura contemporánea) perteneciente a la Universidad de Granada. Belén Mazuecos, responsable del área de artes visuales, está planteando una programación contemporánea de calidad ligada al ámbito universitario y a espacios monumentales del centro de la ciudad. Esperamos que esta iniciativa continúe creciendo y se convierta en el revulsivo necesario que en materia de cultura contemporánea Granada necesita.
Artista: Fernando M. Romero
Fechas: Hasta el 7 de abril de 2016
Lugar: Hospital Real, Granada
[…] de Fernando M. Romero en este artículo cordopolita de Manuel J. Albert y en Ars Operandi, Plataforma de Arte Contemporáneo y The fine Art […]