Marina Vargas, Simón Zabell y Jesús Zurita son los artistas que forman parte de Asterión, proyecto expositivo que puede verse en la galería Herrero de Tejada. Asterión, hace referencia a Asterión, protagonista junto con el Laberinto de “La casa de Asterión”, cuento corto de Jorge Luís Borges que vio la luz por primera vez en el diario Los Anales de Buenos Aires (1947), y posteriormente, en 1949, dentro de la obra El Aleph.
Apasionado lector del mundo clásico, Borges utiliza recurrentemente personajes y motivos de la antigüedad grecolatina, que, de forma natural, van integrándose en su complejo mundo de significados. Es el caso de La casa de Asterión, cuya referencia mitológica es el Minotauro y el Laberinto cretense, y cuyos principales protagonistas son el propio Asterión y el Laberinto. Borges hace una recreación propia de Asterión (Minotauro de los misterios cretenses): criatura soñada con todos sus fantasmas personales y creencias.

Es por ello que el relato conmueve tanto por su verdad como por el destino de sus protagonistas. Este relato es el que se aporta a los artistas para que hagan su personal interpretación.
Así, Marina Vargas se identifica con la figura del minotauro borgiano. Y es que Asterión viene del griego «estrella”»o «estrellado», denominándose así en anatomía un punto craneométrico que los neurocirujanos utilizan para orientarse, con el fin de planificar la entrada segura en el cráneo. La artista titula así su autorretrato tras finalizar seis quimioterapias que han provocado, entre otras muchas cosas, la caída del cabello. De esta manera este título hace referencia a los dos cuerpos que se ven afectados con el cáncer: el astral-espiritual y el físico-anatómico. La enfermedad como laberinto físico y mental. Para la artista tener cáncer es como tener dos vidas. Tienes que elegir entre aquello que socialmente está estructurado como «femenino», el cabello, el pecho, los ovarios, o bien la vida. De esta manera la artista se dibuja en su nuca una vanitas que parece abrazarla y atraparla mientras sonríe al espectador expectante de lo que está viendo… una enferma.

Jesús Zurita va a ahondar en el concepto de laberinto, introduciendo una fábula dentro de la fábula que constituye el relato de Borges. Para el artista, el minotauro habita el laberinto como su casa y, por lo tanto, vive su particular cotidianidad. En su relato, Borges también apunta a que el minotauro piensa en sí mismo, desdoblándose en invitado y anfitrión mientras juega y, además, se reconoce deambulando solitario bajo el sol. Zurita aventura entonces que Asterión conoce los reflejos y el calor y los puede vincular a los espejos y las hogueras. A partir de ahí teoriza con la idea de que si el minotauro recorre el laberinto portando un espejo y una antorcha es porque todo debe arder: los pasillos, los patios, Creta, la biblioteca de Apolodoro y el mundo del que venimos. Es por ello que, en esta exposición, la obra de Jesús Zurita es una ofrenda de llamas, humos, suaves crujidos y cenizas aún tibias.

En cuanto a Simón Zabell, las pinturas que presenta apelan a la supuesta clausura impuesta a Asterión, interpretando su claustro como el lugar del diálogo interior, y el laberinto que sustancia su encarcelamiento como la frontera que separa nuestra individualidad de la realidad objetiva; frontera que no es otra que la que, para el artista, se erige entre sus intenciones expresivas y la realidad de lo que es capaz de materializar.
Artistas: Marina Vargas, Jesús Zurita y Simón Zabell
Fechas: hasta el 17 de abril de 2021
Lugar: galería Herrero de Tejada, Madrid
Etiquetas: Herrero de Tejada, Jesús Zurita, Marina Vargas, Simón Zabell Last modified: 28 marzo, 2021