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Entrevista a Antonio Azorín

Antonio Azorín nace en Yecla (Murcia) en 1981, vive y trabaja en Villena (Alicante). Con una clara vocación artística: Bachillerato artístico, Técnico Superior en Ilustración por la Escuela de Arte de Murcia y Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Sus obras están pobladas de sutiles objetos y personajes, ya sean humanos, híbridos o criaturas fabulosas, que se nos muestran en su contexto: acuático, terrestre o extraterrestre. Estilizados, equilibrados, elegantes, modernos. Su paleta de color es, más bien, calmada. Un imaginario desbordante que nos invoca recuerdos, infancia, misterio, emoción, profundidad…

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PAC -¿Contento con tu elección de querer ser ARTISTA?

ANTONIO AZORÍN -Es una buena pregunta. Es inevitable pensar que, si hubiera elegido dedicarme a otra cosa, sería todo más fácil, aunque siempre buscara momentos para expresarme paralelamente. El problema es que, para mí, es algo necesario y no existe otra ocupación que pueda llenarme. Es una cuestión muy personal y de momento he elegido seguir adelante.

El camino es complejo, pero no imposible, y estoy decidido a seguir con el mantra en mi cabeza: “El único secreto es trabajar y trabajar”. Eso sí, es  una decisión que requiere compromiso, disciplina y una firme determinación. ¡Vértigo!

PAC- ¿A quién quieres más, a la pintura o a la ilustración?

Difícil decisión. Me gustaría casarme con las dos, y las querría por igual. Con la segunda se pueden dar situaciones muy interesantes. Al introducir el elemento escrito, la maquetación, etc. entran en juego otros autores con los que amalgamar un trabajo, y ese reto de comunicación me gusta. Sin querer, nos hacemos demasiado individualistas, y formar un equipo también es muy gratificante si das con las personas adecuadas. El formato libro  me parece algo  casi mágico. Algo que se abre y se cierra como un pequeño oráculo para consultar de vez en cuando.

Con la primera hay un diálogo más directo. La obra pictórica está siempre desplegada, pero es cambiante, se carga de significados, se vacía, se transforma… A veces te ignora y a veces te habla, es otro tipo de intimidad no menos especial.

PAC -La ilustración ¿no tiene quien le escriba?

Claro que sí. Una imagen puede dar lugar a ríos de tinta. Cuando éramos pequeños,  mis primos y yo inventábamos, sin saberlo,  juegos de azar del tipo cadáver exquisito. Entre otros, estaban el cuento-dibujo y la palabra-dibujo. En el cuento-dibujo, uno escribía el comienzo de una historia, aunque también se podía empezar directamente con un dibujo, y a partir de ahí, el otro continuaba con un texto o con una imagen, según lo que  llegara. Sólo podías ver lo último que había escrito o dibujado, de manera que el resultado final era una historia completamente surrealista. Era muy divertido. Palabra-dibujo era similar, pero más sintético. Tenía mucho encanto, era como una especie de teléfono roto conceptual. Todavía seguimos jugando.

También he hecho alguna exposición a nivel informal con amigos que escriben. Textos ilustrados e ilustraciones ¿textuadas? Al final era difícil saber si era una u otra cosa.

Estaría bien hacer una publicación entre dos o varias personas, una especie de libro de relatos cortos ilustrados. En la mitad del libro los relatos partirían de las ilustraciones y en la otra mitad al contrario.

PAC -¿Cómo es tu cotidianidad?

Mi cotidianidad es casera. Estoy casi siempre en pijama o con la ropa de trabajo: dibujando, pintando, documentándome o planeando nuevos proyectos. El hecho de que me dedique al arte no implica que tenga que ir en todo momento a la deriva o esperando a que venga la inspiración. Para mí, el trabajo creativo es como cualquier otro. Hay que tener un horario. Unos días cunden más que otros, pero le ocurrirá lo mismo a todo hijo de vecino. En realidad me pone nervioso perder el tiempo (aunque sea inevitable), y por eso me he vuelto inexplicablemente metódico.

Por supuesto que también salgo a veces al exterior, y tengo una buena vida social. Me fascinan las personas, de las que me rodeo y me alimento, cual vampiro, de los momentos que comparto con ellas.

Como truco, siempre llevo una libreta a mano, y algo para escribir-dibujar; a ser posible escojo un papel que no sea muy bueno, así me resulta más fácil empezar sin miedo a hacer cualquier tontería. Todo momento es bueno para tomar nota de alguna anécdota, frase o imagen, y las musas pueden aparecer en cualquier lugar. Es aquí donde nacen casi todas las creaciones.

PAC -¿Qué proyecto llevas entre manos? Si lo puedes contar

Desde hace tiempo realizo colecciones más uniformes. Aunque el estilo unifica, hasta ahora había trabajado con formatos y temas muy diferentes. Dos propuestas que ya tienen algo de forma son: “GIGANTES”. Mi obra “Gigante Moteado”, en la que por primera vez me basé en una fotografía real como referente: un desnudo masculino, que previamente pasó por mi filtro, transformando totalmente el rostro del personaje, el color y el entorno. El resultado fue interesante, porque esta vez las sombras y las proporciones estaban levemente sujetas a otro grado de iconicidad mayor al que estoy acostumbrado.

Y “EL PEZ TRANSPARENTE”. El sentido de esta colección estaría en el proceso. La principal premisa sería dejarme llevar, y como punto de partida, un entorno en el que me encuentro cómodo: el agua. Me imagino composiciones fluidas y sedantes, en las que introduciría elementos recurrentes para aunar toda la serie.

PAC -¿Y en cuanto a publicaciones…?

Algunas propuestas inacabadas son:

“ABECEDARIO INSÓLITO” es una especie de bestiario personal, en el que figuran diferentes criaturas y personajes de mi imaginación, una por cada letra del abecedario. Las ilustraciones van acompañadas de descripciones, pequeños cuentos y explicaciones.

“ANÉMONA” es un cuento basado en la aterradora Gorgona Medusa. Siempre he pensado que este personaje, en realidad no es más que una víctima de la maldad que le ha sido adjudicada, y,  como casi todos los monstruos, tiene un desdichado pasado que le llevó a ser la temible criatura que conocemos. He querido concederle una segunda oportunidad en la que ella misma elije lo que realmente quiere ser, empezando por cambiar su antiguo nombre por Anémona, un poquito menos urticante.

“EDOLAR, EDOLIMAS” es uno de mis proyectos más complejos. Se trata de una novela gráfica un poco “rarita”, dirigida más a los sentidos que a la razón. La línea argumental  está trazada en una concatenación de sensaciones, a veces imprecisa, que transporta a los personajes a un mundo onírico. Edolar (la ciudad azul), les concede una parcela espiritual a la que podrán acudir siempre que estén preparados para explorar sus sorprendentes laberintos.

PAC -Un deseo ¿Hacia dónde te gustaría que te llevara tu arte? Planes de futuro

No lo tengo muy claro, de momento estoy mandando mensajes embotellados y plantando semillas. Pero estoy convencido de que lo que quiero es poder seguir creando, y dedicarme a la ilustración y a la pintura. Seguir buscando nuevas ideas y también sacar adelante lo que quedó en el tintero. Últimamente me he convertido en “empezador”, y me sentiría más completo al ver alguno de mis proyectos en marcha.

Etiquetas: Last modified: 7 septiembre, 2023