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Carla Andrade

Written by: Artist Interviews Entrevistas Fotografía

Entrevista a Carla Andrade

Carla Andrade (Vigo, 1983) es una artista emergente que destaca por su ideario artístico. Gallega de nacimiento, se formó en Salamanca en Comunicación Audiovisual y actualmente se encuentra completando sus estudios de Filosofía por la UNED. Con una destacada trayectoria, se ha visto recompensada con múltiples exposiciones, becas y residencias artísticas, como la de la Fundación BilbaoArte o Nepal (Kathmandu Contemporary Arts Centre) que es donde actualmente se encuentra, o la preselección para el Premio Joven de la Fundación Complutense. La próxima cita la tenemos entre Mayo y Junio en la Fundación BilbaoArte con la exposición “Geometría de ecos”.

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PAC- Hablamos con Carla Andrade. Ante todo felicitarte por tu obra. ¿Cómo surgió tu vocación por la fotografía?

Carla Andrade- Creo que no tengo una vocación por la fotografía, en concreto. En realidad, siempre he estado muy interesada en el mundo de las ideas y en su disposición en una forma, ya sea material o inmaterial. En cualquier caso, no fui muy consciente de esto, o no lo expresé hacía el exterior hasta relativamente tarde. Las imágenes, como contenedoras de lenguaje abstracto cuya base se encuentra en la analogía, me han atraído desde pequeña cuando, mediante el álbum familiar, por poner un ejemplo cercano, podía conocer cuestiones de mis raíces que no alcanzaba a comprender mediante la expresión lingüística. Me fascina la imagen como un sincretismo en relación a la palabra. Por eso, comencé a generar mi propio lenguaje-realidad, a través de fotografías. Pero me interesan todas las formas de comunicación visual.

PAC – ¿Cómo definirías tu ideario estético?

C.A. – La forma es importante en mi trabajo, así como la experiencia estética, concepto que entiendo como generador de contenido y de pensamiento. Incluso, en palabras de Oteiza, “como realidad transformadora y trascendente”, lo que la convierte en la principal finalidad del arte. Se trata de crear, mediante el lenguaje estético, un código ontológico de la existencia. Para ello, en mi trabajo, es importante alcanzar una cierta belleza formal, entendiendo la belleza como la ausencia de límites… Sin embargo, a pesar de este interés en la forma, no exenta de contenido, no le doy demasiada importancia a la perfección técnica, pese a trabajar con medios de naturaleza tecnológica.

PAC – Sueles abordar el paisaje en tus obras. En ese sentido, dices en tu statement que es parte indisoluble del ser humano, ¿qué es para ti este género y desde qué lecturas te gusta abordarlo?

C.A.- El paisaje me interesa porque lo asocio a la parte inconsciente del ser humano. A esa parte natural y salvaje, que tiene que ver con lo irracional. Se trata de mostrar esa parte invisible e incuantificable, y el paisaje posee esa inmensidad de lo insondable que es reprimido por los límites de la razón. También tiene que ver con la búsqueda de la esencia, del núcleo, y para eso hay que viajar al origen, a lo más primario. Asimismo, me interesa como espacio que habitamos y la reacción estática que se produce entre hombre y naturaleza, puesto que es un elemento que no podemos poseer.

Por otra parte, el paisaje es importante en mi trabajo porque los símbolos que he ido generando a lo largo de mi vida tienen mucho que ver con él. El mar, las montañas, la luz, o los cambios atmosféricos han tenido un gran protagonismo en mi vida. Por esta razón, en el monólogo interior previo, inevitablemente aparecen estos símbolos, ya que construyen ese espacio interior que conforma mi universo.

PAC – ¿Crees que es posible volver al “Yo” natural después de la dictadura de la técnica en la que nos encontramos?

C.A. – En cierto modo, ese es el reto. Paralelo al tiempo lineal, hay uno cíclico, que es el que nos hace ver “atrás” para poder comparar y crear estructuras. La percepción humana no funciona sin referentes. Eliminar por completo el referente es negarse a si mismo. No se trata tampoco de negar el avance tecnológico, pero no dejarse absorber totalmente por la artificialidad porque, como dices, es una dictadura.

PAC – Al hablar del sentimiento de “lo sublime”, ¿te identificas con el unheimlich heideggeriano o sólo lo ves desde la clave rupturista de Lyotard como única forma de entender el arte de la modernidad y posmodernidad?

C.A.- Hay un poco de ambas concepciones. Me interesa lo sublime unido a la inquietud, al desasosiego y a la pérdida. También el horizonte; lo lejano más la evidencia de la muerte. Lo sublime entendido como lo sobrecogedor de la ausencia de límites. En este sentido, también constituye un nuevo lugar de protección estética frente a la angustia existencial y la muerte. Pero, también me interesa su percepción mediante la experiencia directa y su definición entendida como tal. Intensificación del presente, fuera del dominio de la razón y del conocimiento, como una construcción visual de la experiencia.

PAC – Tus obras son tu visión, tu mirada, esa realidad vista a través de tu cámara. El espectador, al contemplar tus fotografías, se sumerge en una experiencia estética tamizada por la tuya propia. Esa transformación de la conciencia, ¿cómo se refleja en tus últimos trabajos? Háblanos de tu estancia en Nepal y la beca que te han concedido para La Rioja.

C.A. – Suelo trabajar en lo que estoy. Es decir, no busco temas para tratar, sino que de forma espontánea, profundizo sobre los temas que, por diversas razones, se han presentado ante mi y me interesan. En mis últimos trabajos, me centro en no buscar nada, todos los fenómenos están vacíos. Me interesa la eliminación y la negación. Y, cada vez más, la exploración intuitiva y la captación inmediata de la realidad; experimentar con la propia vida sin analizarla.

Llevo tres semanas viviendo en Nepal, concretamente en Patan, la llamada ciudad de las artes, del Valle de Katmandú. Llevo poco tiempo, pero puedo decir que está siendo una de las experiencias más enriquecedoras y felices de mi vida. Al principio, sufrí cierto choque cultural, todo es muy distinto aquí, hace falta liberarse de todas las ideas preconcebidas que arrastramos. Pero una vez que consigues liberarte de los prejuicios, experimentas una liberación y una apertura mental increíbles. En cuanto se produjo esa ruptura de esquemas, me sentí muy ligera y feliz. Cada día, es una experiencia totalmente novedosa para mi, que acarrea una nueva lección. A pesar del desorden exterior, la pobreza y la precariedad; considero a las personas mucho más equilibradas interiormente, serenas y felices que en Occidente. Yo venía a encontrar el vacío y me encontré con la acumulación y el caos, justo lo contrario que Islandia, donde estuve haciendo mi último proyecto. Sin embargo, estoy experimentando una especie de desocupación del espacio mediante su desbordamiento.

En La Rioja estaré durante el mes de junio. La verdad es que tengo muchas ganas, es el primer año de esta residencia y hay muchas ganas. Además, a todos los compañeros que están realizándola, les está suponiendo una experiencia muy positiva, en todos los sentidos.

PAC – La serie “Geometría de ecos”, que la podremos ver en mayo en una exposición individual, tuvo una gran acogida en la feria CASA//ARTE donde ganaste el certamen ABSOLUT de emergentes. ¿En qué consiste este proyecto y cómo surgió?

C.A. – Las primeras fotos de este proyecto las hice en Islandia, pero la mayoría son en el Pirineo Navarro. Consiste en una reflexión sobre la representación del vacío en el espacio, mediante el paisaje. Un vacío que simbolizo con el color blanco. Se trata de mi primera aproximación al concepto de vacío, que tanto me interesa. Me centro en el estudio de la no-forma, de la ausencia, de lo invisible… Le doy primacía a la respuesta emocional, frente a la perceptiva, por esa razón, el objeto fotografiado pasa a un segundo plano. Hay mucha influencia, por una parte, de ciertos aspectos de las filosofías orientales, para las que el vacío tiene un papel fundamental a la hora de abordar la realidad, mientras que en la cultura occidental ha predominado hasta hace relativamente poco el horror vacui, producto de la tradición aristotélica que proclamaba el universo como una materia compacta y geométrica. Esta es una de las razones por las que estoy en Nepal, ya que continuo trabajando sobre estos conceptos, aunque desde otras perspectivas, y espero poder mostrar algo en la exposición de mayo en BilbaoArte. Por otra parte, hay influencia del expresionismo abstracto, sobre todo Malévich y Rothko, y en un plano más teórico, algunas ideas de Kandinsky. También algunos artistas del movimiento Mono-ha, sobre todo Lee Ufan.

PAC – Dentro de las colaboraciones que realizas, se encuentra la del videoartista Lois Patiño que suponemos una experiencia realmente enriquecedora, ¿cómo surgió este proyecto?

C.A. – Lois y yo hemos trabajado muy de cerca en los últimos años, en los que hemos viajado a Islandia, Suecia, Turquía, Grecia, Marruecos…  Cada uno trabajaba en sus propios proyectos personales, pero es inevitable cierta influencia mutua en todos nuestros trabajos. Antes de Costa da Morte, ya había colaborado con él, de forma un poco más activa, en el cortometraje Montaña en sombra. Cuando Lois recibió las ayudas de Agadic, para la realización de esta película, me propuso irme con él a la Costa da Morte para encargarme del sonido y los temas de producción. Dado que éramos un equipo de rodaje reducido a él y yo, acabamos haciendo los dos de todo. Trabajar con Lois me resulta fácil porque tenemos una mirada muy similar. Además, es una persona muy entusiasta, con grandes ideas, muy carismática y un gran director, así que he aprendido mucho de él. Fueron casi 5 meses en los que no dejamos de descubrir cosas nuevas, de este remoto lugar, ni un solo día. Fue una gran experiencia, con muchas alegrías pero también frustraciones, como es normal. Y desde luego, nunca nos hubiéramos imaginado que la película tuviera la repercusión que ha tenido.

PAC – Y  para terminar, una reflexión… Dentro de este período que nos ha tocado, ¿cómo ves el panorama artístico actual y la relación del arte emergente con el mercado? ¿Sientes que a los artistas se les tiene en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas culturales en nuestro país?

C.A. – Honestamente, no sé mucho, o nada, sobre el mercado del arte. Y no me gusta opinar o hablar sobre aquello que no domino. Lo que veo en España es que no hay público, no hay educación en arte, ni cultura de la cultura. El mundo del arte contemporáneo es endogámico, accesible solo para unos pocos. Creo que se debería de destinar más energía a introducir el arte en la sociedad, ya que, y vuelvo a Oteiza, quien estaba convencido de que el arte es la herramienta que toda sociedad necesita para «realmarse» y dotar al hombre de la capacidad de tomar conciencia íntima de sí mismo. Para él, el arte permite “elaborar un tipo de sensibilidad existencial para la percepción libre de la realidad.”

Por otra parte, me da la sensación que hay una maraña demasiado extensa de mediadores que dejan al autor en un muy último plano. Es evidente que es complicado dedicarte a crear y a mediar o gestionar, al mismo tiempo. Por eso creo que es importante y necesario esta figura dentro del tejido cultural. Pero debería de establecerse un sistema más justo, y que proteja más al artista.

PAC – Muchas gracias por tu tiempo Carla. Ha sido un placer.

C.A. – El placer ha sido mío, sin duda. ¡Muchas gracias!

 

Etiquetas: Last modified: 7 septiembre, 2023