La exposición «Estuches de paradojas: Banda de arte contemporáneo», que presenta el Museo Cerralbo, surge de la idea de unir un grupo de artistas contemporáneo que surgidos de la España vaciada ocupan los Museos estatales.

Isidoro Valcárcel, José Iges, Concha Jerez, Esther Ferrer, Pamen Pereira, Los Torreznos e Isidro López-Aparicio, comisario de la muestra, participan con piezas elaboradas a partir de fundas para instrumentos musicales. La propuesta ofrece una actualización y una relectura de los espacios de los museos a partir de habitar sus espacios. Tras esta primera presentación en el Museo Cerralbo, que podrá visitarse hasta el 2 de julio, continuará su andadura en itinerancia por otros Museos Estatales.
La exposición «Estuches de paradojas: Banda de arte contemporáneo» convierte en obras de arte los estuches de instrumentos pertenecientes a bandas populares de la España vaciada que quedaron abandonados tras la despoblación. Los artistas han confeccionado, libremente y para la ocasión, obras que necesitan de la «activación» del autor para ser puestas en funcionamiento y cuyos componentes deben caber en el estuche del instrumento, portado por cada uno de ellos de ciudad en ciudad, para ser montados en cada «performance».
Así, la propuesta ha dado lugar a ‘plastic Miles’, una fusión entre una trompeta real y una de juguete obra de Iges; un estuche del que Valcárcel Medina ha medido los centímetros cúbicos de vacío que ha dejado la ausencia del instrumento, o un violín sobre el que Ferrer ha escrito y necesita ser tomado con las manos y volteado en varias direcciones para ser leído. Una acción de los Torreznos, y un violín de cascaras de huevo de Pamen Pereira. La exposición cierra con la aportación del propio López-Aparicio, una patera realizada con una cámara de neumático inflada en torno al estuche de un clarinete, adosado al mango del remo que la impulsa, con objetos propios de emigrantes.

Según explica el comisario, las obras surgen del “juego/reto” que ha planteado a los artistas “enviándoles un estuche y pidiéndoles hacer una obra que esté contenida dentro del mismo sin alterarlo y que incluye también las partituras/notaciones de cómo la obra se toca, construye o activa”. Los creadores han empleado distintos formatos y técnicas, de modo que se exponen “desde estuches vacíos con indicaciones para que puedan ser actuados por los espectadores, a un violín blanco escrito, otro recubierto con cáscaras de huevos, letras doradas y ‘mylar’ escrito, trompeta de plástico y silbato, cartones y cintas de colores; o una cámara neumática, remo y vela para convertir el estuche en una balsa de la que atravesar ríos o mares”. Todas las piezas llevan unas tabletas con vídeos que muestran cómo “funcionan”, pues están ideadas como “obras de partitura en el sentido de que todas llevan unas indicaciones para construirlas y/o activarlas”.
El comisario López-Aparicio comenta que el estuche habla de “los cuidados” y que “el museo se convierte en hogar que acoge a esta banda de artistas contemporáneos con sus instrumentos, obras que pasan a ser parte de la activación cultural del museo”. De ahí que en la “gira” que posteriormente realizará el proyecto expositivo por otros Museos Estatales “habitarán de forma diferente, pues el contexto es diferente, pero es fundamental este concepto de itinerancia de la orquesta en la que la música genera nuevas resonancias”.
A través de la simbología del estuche, la propuesta aborda conceptos como “la protección, el valor y la impregnación de lo humano en el objeto”, lo cual se vincula a la idea del cuidado del patrimonio y, en concreto, el que conservan los museos estatales. Asimismo, este objeto también “se convierte en un símbolo de sostenibilidad ante una sociedad de consumo desbordado. Los objetos que permanecen y que se cuidan se convierten en un acto de resistencia”.
Artistas: Isidoro Valcárcel, José Iges, Concha Jerez, Esther Ferrer, Pamen Pereira, Los Torreznos e Isidro López-Aparicio
Comisario: Isidro López-Aparicio
Fechas: Hasta el 2 de julio 2023
Lugar: Museo Cerralbo, Madrid