Cuatro años después de Sublevados del sol, Víctor Solana (Zaragoza – 1985) presenta su segunda exposición individual en la Swinton Gallery de Madrid: Hacen el amor en nombre del diablo. Este lapso de tiempo, fructífero e intenso, ha servido al artista para crecer. Sus experiencias en el terreno del fanzine y la novela gráfica – es importante hacer referencia a la publicación de El Subsuelo el pasado mes de marzo en GP Ediciones – han ejercido de atanor para destilar y conformar su actual posicionamiento plástico-estético, pero también vital y personal. El trabajo que se presenta estos días supone, desde el presente, una bisagra entre su producción anterior y el futuro próximo. Algunos de los hallazgos visuales del pasado han adoptado un carácter auto-referencial, escueto pero de gran valor, mientras que otros han desaparecido de la práctica pictórica para quedar ubicados únicamente en su actividad en el terreno del comic. Se ha producido un viaje desde lo subterráneo hacia la superficie, de la oscuridad asfixiante hasta la luz.
Este tiempo evolutivo, cuajado de largas horas de contemplación en el museo del prado, interiorizando la grandeza de la pintura española al igual que hicieran otros grande maestros, ha proporcionado a Solana las herramientas necesarias para conectar la tradición con la contemporaneidad mas vertiginosa. El Solana “médium” es capaz de escuchar en su interior las voces de Goya, El Greco, Zurbarán y Velázquez para actualizarlas. La perspectiva aérea, el color místico y la espiritualidad descarnada, el uso de la luz y de la mancha en la era de Photoshop.
Víctor Solana, siempre ha trabajado desde lo performativo, premisa que le lleva a generar una suerte de cuadros imposibles colmados de objetos encontrados, personajes absortos y situaciones desbordadas que fotografía compulsivamente para convertirse en la base de su estrategia de representación. Ese origen digital de la imagen queda asimilado en la pintura incorporando el recorte que proporciona una concepción espacial inédita y multifocal. Dos planos: el fondo monocromo basado en imágenes reales de apariciones marianas y el primer plano, como alternativa, conformado por el color.
Esta misma voluntad de actualizar nuestras raíces pictóricas se extiende en la búsqueda de lo español, de nuestra racialidad, aquello que nos hace diferentes y únicos en nuestras tradiciones, en nuestra identidad. La exposición se estructura en dos bloques demarcados por lo terrenal, que encuentra su sentido tanto en las manifestaciones paganas como en las seculares, dos caras de la misma moneda. ¿Por qué queda estipulado que es posible ver a La Virgen pero no al Diablo? Desde la materialidad debemos atravesar un umbral, escultura que toma la forma de la “boca del infierno” para acceder a la iluminación, a otras formas de conocimiento basadas no en lo normativo sino en el poder de lo irracional. La figura del Diablo que no cae, sino que se eleva en una ascensión secuencial.
El origen del título de esta exposición, un antiguo y ajado recorte de la revista Interview de los años setenta en el que se especulaba sobre los rituales de la familia Manson, sirve como pretexto para cuestionar los órdenes establecidos y los principios de autoridad, el poder de la imaginación y su carácter transformador y a su vez, para reflexionar sobre la esencia última de la pintura y su relación con la realidad.
Artista: Víctor Solana
Fechas: del 13 de septiembre al 26 de octubre de 2019
Lugar: Swinton Gallery, Madrid