La memoria de los objetos de Isidro López-Aparicio, dentro del programa PRAXIS de ARTIUM, no solo ocupa mil metros cuadrados expositivos entre sala y espacios exteriores, sino que también se ha convertido en un gigantesco archivo de la memoria próxima de Alaba. Gracias a los más de dos mil objetos donados gratuitamente por entidades y/o ciudadanos de Vitoria, con los que el artista ha creado todas las piezas ex profeso durante la exposición.
Praxis es un programa artístico de experimentación basado en el proceso y en la relación del autor y del hecho artístico con el público. López-Aparicio desarrolla su propuesta a partir de los objetos cotidianos (mesas, sillas, maquinas, puertas, señales, herramientas, libros…) como huella de la invención humana, de sus necesidad de acción y creación; sus piezas son depósitos de memoria en los que están registradas relaciones ergonómicas, afectivas, funcionales… forman parte del tiempo y el espacio, del momento histórico general e individual, de lo público y de lo privado; su manejo es testigo de su labor, de la evolución tecnológica y del pensamiento humano.
López-Aparicio persigue, entre otros objetivos, poner de manifiesto el concepto de valor y “las huellas que dejan en la memoria los objetos cotidianos, usados y desechados a la velocidad de nuestro tiempo”, objetos convertidos “en obras rotundas en contra del consumismo de nuestro sistema económico y social”. De esta forma, el artista pretende “estimular una reflexión crítica sobre nuestra vinculación y dependencia de las leyes de mercado y su carácter depredador”. Con ese fin, Isidro López-Aparicio reconstruye en la Sala Norte de Artium objetos rescatados, olvidados en depósitos o “espacios de descatalogación” a la espera de una solución final. Desde ramas y raíces de árboles hasta señales de tráfico, desde sillas y muebles a residuos de equipos informáticos, todos ellos pasan, atravesando a veces las paredes, a ser parte de un objeto artístico nuevo, con un nuevo significado, mientras permanecen perfectamente reconocibles en la memoria del espectador. “Hablamos de ciencia, tecnología, de evolución, de desarrollo, pero la voracidad del tiempo no nos permite pararnos y pensar; en este caso el proceso nos fuerza a hacer una mirada sensible, ordenada y reflexiva de nuestro memoria cercana a través de nuestros residuos”.
Hasta el 17 de Julio se puede visitar la Sala Norte, después en la entrada del museo, en el exterior y hasta Septiembre permanecerán nuevas piezas en el propio museo y en el área exterior.