Por primera se expone el trabajo de Gonzalo Lebrija (México, 1972) en una institución española. Measuring the Distance (Midiendo la distancia) en La Casa Encendida coincide con la exposición del vídeo Golden Hours (Horas doradas) en la galería Travesía Cuatro. Ambas muestras reflejan las obsesiones del artista mexicano por el tiempo y la construcción del mismo.
Gonzalo Lebrija trabaja con distintos medios y soportes pero con una obsesión casi constante: reflejar el tiempo como concepto y como pretexto estético. Este leitmotiv es el que vemos repetido en las tres salas donde se expone su trabajo más reciente, el que ha venido realizando en la última década. Fotografía, instalación y vídeo pero también dibujo y escultura conforman una muestra multidisciplinar.
Aunque las nuevas generaciones no puedan imaginarlo, hubo un tiempo en que algo tan cotidiano como hacer una fotografía requería de todo un ritual. Había que elegir y cuidar bien el momento y el escenario donde hacerla, pues el número de fotos del carrete era limitado. Se congelaban así momentos vividos que más tarde, al revelarse, eran archivados o mostrados con cierto protocolo. La imagen grabada reflejaba un tiempo vivido pero también construido. Gonzalo Lebrija pertenece a esa cultura de la imagen, a la cultura de las películas de vídeo caseras, de la fotografía publicitaria y los videoclips televisivos. Estudió Ciencias de la Comunicación y trabajó como publicista, y cierto poso de aquello queda reflejado en su trabajo, sobre todo en el uso de la técnica y el lenguaje, como también en la cuidadosa puesta en escena y en el uso de la narrativa. La fotografía de un coche suspendido que está a punto de precipitarse en el agua en Entre la vida y la muerte, 2008, da cuenta de esa escenificación imposible que hace que nos cuestionemos, como espectadores, sobre la veracidad de la imagen. En el vídeo Golden Hours en Travesía Cuatro, o en la videoinstalación La distancia entre tú y yo en la Casa Encendida, se perciben una buena parte de sus intenciones sobre la noción de tiempo suspendido, la distancia que media entre el tiempo de la obra y el del espectador, en una instalación donde éste ha de desplazarse para seguir el movimiento del artista, quien aparece y desaparece en el horizonte de cada una de las pantallas.
[flickrset id=»72157660005554446″ images_height=»375″]
El deseo aparece constantemente referenciado en sus trabajos en vídeo y fotografía, como vuelta a una realidad cuya experiencia ha sido sustituida por la tecnología. Ya no miramos ni sentimos como algo experiencial, lo hemos sustituido por un simulacro de realidad, lo que el comisario de la muestra, Humberto Moro, ha descrito como la comercialización de las experiencias personales. Sin ser un artista de evidente signo político, lo poético e irónico, lo absurdo e incluso lo cómico, actúan como una funesta eyaculación pictórica al progreso industrial y sobre todo al sistema de consumismo en obras como Dirty Wish, 2007 o La mierda es un don del cielo, 2011. Aquí podemos contemplar escenas aparentemente cotidianas pero construidas bajo la estructura del poder dominante. Así la Marilyn y el automóvil Pontiac se nos presentan como una sucia imagen publicitaria, objeto ambiguo de deseo.
Igual de desconcertante resulta la sala de Golden Unfolded (Dorado desdoblado), 2015, compuesta por seis aviones desdoblados recubiertos de pan de oro y convertidos en un plano que conserva aún las dobleces de su tridimensionalidad y cuya imposibilidad para volar también nos habla del deseo contemporáneo. Pero también hace referencia a la arquitectura de Goeritz símbolo de la sublevación contra el Racionalismo arquitectónico y a favor del retorno de lo emocional, tan influyente en el contexto teórico y práctico mexicano.
Aunque menos conocido en Europa Gonzalo Lebrija es uno de los artistas de referencia en el ámbito de la creación contemporánea en Latinoamérica y sobre todo en el mercado estadounidense. Considerado a veces un artista conceptual su obra realmente obtiene un matiz de compromiso social y político, posicionándose en la estrecha frontera del mundo capitalista. Todo lo que vemos, sentimos y vivimos en Measuring the Distance cuestiona el lugar que ocupamos en la sociedad contemporánea y nos ofrece la posibilidad de concluir nuestros propios significados.
Artista: Gonzalo Lebrija
Fechas: Del 11 de septiembre al 1 de noviembre de 2015
Lugar: La Casa Encendida, Madrid
[…] publicado en PAC el 20 de octubre, […]