Poca gente conoce al artista MUELLE, una figura clave del arte contemporáneo español. Juan Carlos Argüello “MUELLE” fue el pionero del graffiti en España, creador del estilo flechero madrileño y una leyenda del arte urbano.

Su firma, que repetía bajo el anonimato, estaba compuesta por la palabra Muelle, subrayada por una línea en forma de un muelle acabado en punta de flecha. Además contaba con una letra R rodeada por un círculo a su izquierda. Así un mote del colegio, surgido de un resorte que acopló a su bicicleta, se convertía en su alias artístico. Comenzó firmando y bombardeando con su firma el barrio de Campamento, donde vivía; después toda la ciudad de Madrid, varios puntos de España y, más tarde, Londres y Nueva York. Estas pintadas nocturnas con spray, fueron evolucionando de simples firmas a complejas piezas donde utilizaba diferentes colores, efectos de sombreados y detalles de profundidad, aproximándose a la estética del graffiti neoyorquino.

Fue el primero en aparecer en las calles, metros y carteles de Madrid convertirse en un símbolo del graffiti. Era el encargado de dar color a ese Madrid gris de la Transición, como personaje principal del movimiento contracultural de La Movida Madrileña. La visibilidad, abundancia, diseño y ubicación de su obra, hizo de Muelle el “maestro” de muchos jóvenes que basaron sus firmas en él. Incorporaban trazos acabados en forma de punta de flecha, por lo que se les denominó flecheros. Muelle fue el creador, no solo, de un estilo, sino también, de un movimiento.

Muelle con unos sólidos principios éticos, siempre seleccionaba muy bien las paredes donde intervenía con su firma. Evitando lugares privados, de interés cultural o natural. Buscaba embellecer, no ensuciar la ciudad, pintando en lugares neutros como tapias de solares, paredes en obras o muros de edificios en ruinas. También le gustaba firmar las vallas publicitarias, como símbolo de lucha frente al bombardeo de las imágenes que nos invaden. En un principio, la policía desorientada ante la extraña aparición de la firma de Muelle, pensaron que se trataba de un mensaje en clave de una red de narcotraficantes, que con las flechas señalaban su territorio o indicaban la dirección del camello que pasaba droga en la zona. Meses después ya conocían que existía una nueva tendencia de origen neoyorquina llamada graffiti, empezando la persecuciones y detenciones.

En 1993, con más de medio millón de graffitis realizados, MUELLE dejó de firmar por considerar que su mensaje estaba agotado. Dos años más tarde moría víctima de una cáncer de hígado, tenía solo 29 años. El Ayuntamiento de Madrid borró prácticamente todas sus obras realizadas en las calles, quedando hoy solo una última pieza en el número 30 de la madrileña Calle Montera
Etiquetas: Muelle Last modified: 15 noviembre, 2022
Por fin, un reportaje que hace justicia al maestro.