Cuando sueles trabajar en solitario como freelance dentro del mundo del arte la experiencia de crear en grupo se presenta tal que un reto muy atractivo. Pero no es fácil, si nos hemos acostumbrado a las dinámicas de tener que pensar y generar de manera independiente es probable que nos estemos perdiendo los beneficios del intercambio directo de conocimientos, sin embargo encontrar el momento y lugar para el cruce con otros proyectos y agentes culturales afines no es tan frecuente como podría imaginarse. Requiere de suerte o, en esta ocasión, de un proceso de mediación calculado a partir de modelos de gestión en red que se importan de otros países y/o, en general, de otros contextos.
Es el caso del programa DINAMO puesto en marcha por hablarenarte, que nació con la intención de apoyar y potenciar proyectos culturales que emerjan de iniciativas ciudadanas y artísticas, a través de la generación de redes de intercambio e internacionalización entre iniciativas que apunten rasgos en común. Se ha llevado a cabo en La Casa Encendida (Madrid) y Centro Huarte (Pamplona), hasta hace nada se trataba de un tipo de taller innovador que no lo hubiera imaginado en el contexto de mi ciudad pero los cambios en el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana han dado un favorable giro en apenas unos meses a la entidad que vertebra la oferta expositiva en las provincias de Castellón, Valencia y Alicante además de las actividades del Museu Centre del Carme que es su sede.
Desde el CMCV, dirigido por José Luis Pérez Pont, quien cumple un año al frente en breve, se lanzó el pasado mes de febrero una convocatoria para seleccionar agentes culturales que participasen en la siguiente edición del programa DINAMO, por primera vez en Valencia, ubicándose en el Centre del Carme y coordinado por Javier Rodrigo (Coordinador también de Transductores junto con Antonio Collados, una plataforma de investigación y mediación cultural iniciada en 2009 con la ayuda del Centro de Arte José Guerrero) y Eva-Maria Schneidhofer (Responsable de proyectos educativos en el WUK de Viena, centro cultural creado en 1982, perteneciente a la red de Trans Europe Halles, enfocado a producciones culturales en artes escénicas, educación y asesoría pedagógica). Ambos respaldados por el trabajo de conceptualización y logístico de Flavia Introzzi y Carmen Mateos, miembros de hablarenarte. De entre más de 40 propuestas el jurado decidió ampliar de 12 plazas a 20 y finalmente fuimos 20 personas quienes nos reunimos para formar parte del taller los días 22, 23 y 24 de marzo.
Berta Durán Verdasco en representación de Luminaria, Miriam Martínez Guirao de Residencias A Quemarropa, Jodie Dinapoli Algarra con Creixem al Carme, Julián Barón García del Programa de Atención Visual, Elisa Martínez Matallín con Usos y Desusos, José Luis Azpitarte Sánchez de CMA, Diana Guijarro con Display-me, Ximo Rojo de PICUV, Lluc Mayol Palouzié con La Premsa Menuda, Yolanda Lifante Gil de Meninfot, Alba Pascual Benlloch con La Cosecha, Luis Noguerol de Culturama, Alba López Cambronero de Fractals, Jerónimo Cornelles de Russafa Escénica (en cuyo grupo de trabajo tuve oportunidad de colaborar aprendiendo un montón), Vicent Domènech Alberola en representación de Equip 351, Vicente Arlandis Recuerda con Taller Placer, Salomé Rodriguez González con El Altar de Los Ancestros, Catalina Bornand Sastre del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), un representante del área didáctica del Museo de Bellas Artes de Castellón y yo, Marisol Salanova Burguera, con El coleccionista que hay en ti.
Bajo el título Redes y pedagogías colectivas: complejidades y retos durante 3 días realizamos sesiones de trabajo grupales mediadas por Javier Rodrigo con el objetivo de aprender colectivamente a través de tutorías colaborativas, estableciendo un diagnóstico y tratamiento específico a cada uno de los casos en marcha que son los propios proyectos de los agentes participantes de modo que el formato fue denominado “clínica de proyectos”. Mi caso fue quizás el más atípico ya que no me presentaba como representante de un colectivo no obstante el trabajar en grupo de forma tan intensa, aunque fuera centrando mis energías en ayudar a comprender y «diagnosticar» proyectos ajenos, resultó esclarecedor. Al fin y al cabo todos afrontamos límites, retos y esperanzas similares.
La primera dinámica rompió el hielo e hizo que conociésemos rápidamente algunos rasgos de cada participante y su respectivo proyecto. A modo de juego doblamos un papel en 4 partes mediante las cuales otros participantes podían definirte brevemente haciendo un boceto de tu rostro o especificando por escrito características que a simple vista captaban en un intercambio de preguntas sobre gustos personales o intereses reflejados en el proyecto al que representábamos. Después expusimos en un mural todas las fichas y salimos a comentarlas con los demás presentándonos. Tras una pausa pudimos escuchar a Schneidhofer que ofreció una detallada charla sobre el modelo de centro autogestionado WUK en Viena y comprobamos que muchos de los problemas a los que se enfrentan sus usuarios y los colectivos que desarrollan actividades allí son equiparables a los de ejemplos cercanos. Algunos compañeros se vieron reflejados en anécdotas que la gestora austriaca desgranaba y se estableció un enriquecedor diálogo que dio paso a la selección de 5 proyectos para trabajar en grupos de 4 personas aproximadamente. Los organizadores se incorporaron para ir orientándonos y en la siguiente sesión confeccionamos un mapa de relaciones, posiciones de los agentes implicados en cada proyecto, situación actual y objetivos. Así, posteriormente, la visión del mapa permitió analizar su estructura y las pedagogías aplicables para optimizar recursos, solucionar conflictos y motivar a los agentes.
El hecho de que se nos animase a agruparnos con profesionales de la cultura que trabajasen en áreas de conocimientos distintas a la nuestra fue muy productivo. El aprendizaje a través del diálogo supuso un ejercicio estimulante que compensó la carencia de tiempo para abarcar todos los proyectos presentados ya que centrándonos en los 5 seleccionados democráticamente atendiendo a criterios de diversidad y creatividad acabaron por surgir ideas y retos transversales que identificábamos en los 20. De modo que todos los grupos sacaron a colación cuestiones relacionadas con el proyecto de cada uno de los miembros del grupo inspirados por las circustancias del proyecto mapeado, poniéndose de relieve que las problemáticas suelen ser comunes.
La última sesión se centró en presentar los mapas elaborados y proyectar hacia el futuro el rumbo que podemos tomar con el bagaje de lo aprendido. La mayoría coincidimos en que nos hubiese gustado que el taller durase más tiempo, a lo que Javier Rodrigo contestó con una pregunta: «¿En qué ocasión habíais podido dedicar tres días enteros a comentar vuestras inquietudes sobre vuestro proyecto con un amplio grupo de profesionales?». Es verdad, realmente fue un lujo el tener el tiempo y la disposición de los compañeros para pararnos a pensar en detalles que a menudo se nos escapan. De hecho, como colofón, José Luis Pérez Pont asistió al cierre, se mostró muy positivo y abierto a propuestas de continuidad.
A través de los encuentros del programa DINAMO mi experiencia ha sido que he podido incorporar nuevas perspectivas y herramientas para llevar a cabo el proyecto con el que me presenté a la convocatoria: “El coleccionista que hay en ti”. Gracias a las tutorías que ofrece DINAMO y el intercambio horizontal de experiencias e ideas con otros profesionales del sector se me ocurrieron ideas concretas para comenzar la andadura próximamente, conociendo las debilidades tanto como los puntos fuertes para dar el primer paso ya que se trata de un proyecto que quiero generar en colectivo rompiendo con la imagen elitista que se tiene del coleccionismo en el ámbito del arte, volver cercanos a los coleccionistas y a las colecciones, estimular el coleccionismo mapeando las colecciones de la Comunitat Valenciana y conectándola con asociaciones de coleccionistas de diferentes partes del mundo. Para esto ya estoy en contacto con la asociación We Collect Club de Madrid tendiendo de entrada un sólido puente entre Valencia y Madrid pues estudiamos la posibilidad de establecer una base de We Collect en mi ciudad con cursos y encuentros coordinados por mí. Asimismo no es baladí que DINAMO sucediera en el Centre del Carme, interesa especialmente para un proyecto así porque como museo está mostrando obras de una colección, la de la Fundación Caja Mediterráneo CAM y prevé exhibir otras colecciones por lo que cooperaríamos en red, realizando visitas a las mismas y actividades independientes vinculadas con cada colección expuesta a lo largo del tiempo que dure el proyecto. Siempre implicando a la ciudadanía para aproximar el arte en tanto que promotor de pensamiento crítico y la adquisición de obra además del disfrute de colecciones de otras personas como algo nada necesariamente elitista si no cercano y accesible. «El coleccionista que hay en ti» sigue creciendo, gestándose como idea que verá la luz pronto gracias al soporte del programa DINAMO para iniciativas culturales, esos 3 días han hecho que lo afiance y vea de qué modos hacerlo crecer, me consta que también ha sido una experiencia provechosa para quienes me han acompañado en este proceso, los otros miembros de la última edición. Sirva mi testimonio para alentar a que se trabaje más en red en este sector y tengan cabida en más lugares las plataformas como DINAMO, de vital importancia para implementar prácticas culturales que si no corren el riesgo de quedarse en el tintero o aisladas.
Etiquetas: Hablar en Arte, Marisol Salanova Last modified: 30 marzo, 2017