Las historias forman parte de nuestra vida. El ser humano crece y evoluciona leyendo, viendo, escuchando historias. Contando historias. Algunas fantásticas o inventadas, otras reales, personales, dramáticas, cómicas… Pero ¿Cómo se cuentan esas historias? Se construyen historias mediante relatos con un protagonista que tiene un objetivo y en su camino va encontrándose con diferentes obstáculos (tal vez enemigos); en esta manera de contar la historia, se comparten estructuras y elementos básicos. Es lo que se conoce como “el viaje del héroe”.
Aunque hay infinitas formas de contarlas, siempre se hace intentando conectar emocionalmente con el receptor de la historia. No hay una explicación -única- de por qué nos gusta que nos cuenten historias, si bien, el psicólogo Gustav Jung pensaba que existe un colectivo que hace que toda especia humana comparta los mismos arquetipos: héroe, villano, maestro… Otros, por el contrario, piensan que se deben a los contactos más o menos estrechos entre las diferentes culturas.
Para este arte tradicional de contar historias se empezó a emplear el término Storytelling (contar cuentos), ya fueran historias mitológicas, fábulas cuentos infantiles o novelas. Veamos entonces, que tiene que ver con el Marketing.
Marketing Storytelling
Storytelling no es por lo tanto un concepto novedoso y tampoco es algo que ya quede reservado a los escritores o “narradores de historias”. Ya en la década de los 90 del siglo pasado, las empresas se dieron cuenta de que debían incorporar el storytelling como una estrategia de marketing, recurriendo así a las herramientas narrativas para convertir la información en historias con protagonistas y antagonistas de una trama. Se empleaba en el sector de la política, la publicidad y en la comunicación empresarial. Así, actualmente, el storytelling está muy vinculado al marketing y las empresas. Pero ¿Qué pasa con los museos? ¿Son buenos storytellers? ¿Lo incluyen en sus planes de marketing?
La importancia de las historias en los museos
¿Cómo están pensados, o como se conciben los museos? Si simplificamos al máximo el 1concepto de museo (ICOM), y nos ceñimos a una triple función: conservadora, investigadora y docente, nos damos cuenta de que se deja de lado el valor humano de los museos. Es cierto que el concepto va evolucionando, y ya se habla y se ve el museo como un museo para todos, portador de cultura, moderno, visual, pedagógico, que hace uso de las nuevas tecnologías…
En EE. UU. Salvador Salort-Pons, Director, Presidente y CEO del Detroit Institute of Arts, habla de cómo los museos se están convirtiendo en espacios para reunirse y compartir experiencias. […] Son espacios para empatizar y un medio para crear vínculos afectivos con la sociedad.
Entonces, si queremos empatizar, si queremos crear vínculos afectivos… hay que contar historias y es que, si de algo va todo esto del storytelling, es de empatizar, de crear vínculos emocionales. Las historias nos hacen reflexionar sobre nuestra manera de pensar y también pueden influir en nuestros sentimientos. Nos conectan con otros lugares y personas, incluso podemos llegar a crear un vínculo emocional según nuestra situación personal en ese momento. Todos estos motivos, dotan de un poder extraordinario a las historias. Una historia bien contada puede llevar a una persona a llevar a cabo una acción concreta. Si esto lo llevamos a la estrategia de marketing, podemos conseguir por ejemplo, desde que una persona compre una entrada para visitar el museo, realice una donación, se haga amigo del museo, etc.
Por poner un ejemplo sobre esto, cuando el Tenement Museum de Nueva York, inició una campaña de mailing para recaudar fondos, escribió sobre Eleanor Roosevelt, diplomática, escritora y activista de los derechos humanos. La llamada a la acción, por lo tanto, es evidente: “dona dinero y estarás inspirando a una nueva generación de jóvenes Eleanor Roosevelt”.
¿Dónde encuentra el Museo sus historias?
No es difícil, pues los museos tienen cientos de historias que contar, desde las que giran en torno a la historia del edificio que alberga la colección a la propia colección del museo. ¿Qué hay del personal que trabaja en el museo? Ellos también tienen sus historias personales y una de las mejores maneras de humanizar un museo es mostrar que está formado por hombres y mujeres que están dedicando su tiempo y sus conocimientos a hacerlo crecer. Personalizar parte del relato en esos protagonistas es el cambio más directo para la construcción de una historia atractiva, provocando así la empatía de quienes la descubren.
Además de esto, no hay que olvidar que al museo llegan cada día cientos de personas, cada una con su propia historia y experiencia. Una manera fantástica de desarrollar una gran campaña de marketing storytelling, es hacer participar a ese público; De lo que se trata es de conocer las aventuras o historias que han vivido relacionadas con el museo.
Una vez elegida la historia -que deberá ser profunda o impactante- o el personaje del que se va a hablar – el público siente mayor conexión con personajes anónimos que demuestren sus cualidades, virtudes, valores…-, además de estructurar el discurso, habrá que tener en cuenta desde qué punto de vista se va a desarrollar la historia, y debe ser coherente, realista y fácil de recordar, orientando además el discurso hacia temas transcendentes y siempre potenciando la capacidad de emocionar.
El museo, teniendo clara su misión, sus valores y sus objetivos, sabrá qué historia tiene que buscar para contarla y compartirla.
1A pesar de actuales revisiones, la definición de Museo, actual, que sigue vigente, es la que recoge los estatutos del ICOM aprobados por la 22ª Asamblea General de Viena (Austria) el 24 de agosto de 2007: “Un museo es una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo.”
Etiquetas: ICOM, Marketing storytelling, Storytelling Last modified: 8 junio, 2020