La Fundación Antoni Tapies acoge la retrospectiva dedicada a la fotógrafa norteamericana Susan Meiselas (Baltimore, 1948). La muestra, realizada en colaboración con el Jeu de Paume, reúne una selección de obras que van desde los años setenta hasta la actualidad. Miembro de Magnum Photos desde 1976, Susan Meiselas se plantea preguntas sobre la práctica documental. Ella se hizo conocida gracias a su obra en zonas de conflicto de la América Central en los años setenta y ochenta y, especialmente, por la fuerza de sus fotografías en color de la Revolución de Nicaragua.
Normalmente la artista trabaja durante largos períodos de tiempo con la gente que fotografía. Abarcando un amplio espectro de temas y países, desde la guerra hasta los asuntos relacionados con los derechos humanos, desde la identidad cultural hasta la industria del sexo, Meiselas utiliza la fotografía, el cine, el vídeo e incluso todo material de archivo para explorar y desarrollar rigurosamente narrativas que integran la participación de sus temáticas en sus obras y publicaciones. La exposición destaca el particular enfoque de Meiselas, a la vez que muestra cómo la fotógrafa se mueve a través de diferentes escalas temporales y de conflictos, que van desde lo más personal hasta la dimensión geopolítica.
En los años setenta, Meiselas produjo varias series en Norteamérica, como 44 Irving Street (1971), Retratos en el porche (1974-1975), Chicas de Prince Street (1975-1992) y Strippers de feria ambulante (1972-1975). Su primer proyecto, 44 Irving Street, era una serie de retratos en blanco y negro realizados en la pensión en la que vivió mientras estudiaba en la Harvard Graduate School of Education. Allí utilizó la cámara como medio para interactuar con los otros inquilinos.
Strippers de feria ambulante fue uno de sus primeros grandes proyectos fotográficos. Durante tres veranos consecutivos, Meiselas siguió a strippers que trabajaban en ferias ambulantes de Nueva Inglaterra. Completó el reportaje con grabaciones de audio de aquellas mujeres, los clientes y los mánagers, con lo que consiguió crear un testimonio con múltiples perspectivas.
Chicas de Prince Street fue realizado en el barrio de Little Italy, en Nueva York, donde Susan Meiselas todavía vive. Fotografió a un grupo de chicas jóvenes, y supo captar los cambios que se producían en sus vidas a medida que iban creciendo. La obra no debería considerarse un estudio sociológico, sino más bien una expresión de la relación evolutiva entre ellas y la artista. Este conjunto marca una transición entre la obra fotográfica de los inicios de su carrera artística y la obra producida a finales de los setenta en zonas de conflicto, como Nicaragua y El Salvador.
Tres series importantes constituyen el eje central de la exposición: Nicaragua , El Salvador y Kurdistán . Realizadas entre finales de los setenta y el año 2000, las obras muestran el modo en que la artista se enfrenta a la fotografía y cómo la practica.
Durante sus viajes, realizados en varias décadas y en tiempos de guerra y de paz, Meiselas regresa a los lugares que fotografió utilizando estas mismas imágenes para encontrar a la gente que había conocido para poder llevar un registro de sus testimonios.
«Algunos indios de la ciudad de Monimbo me pidieron que los fotografiara mientras practicaban el lanzamiento de bombas para la próxima insurrección. Sentí cierta reticencia a fotografiarlos, porque notaba que estaban actuando delante de la cámara. Decidí hacerles la foto porque gran parte de la historia de Nicaragua aún es desconocida, así que creí que debía dar una respuesta a sus demandas de visibilizar su historia. Regresé a Nueva York, y la fotografía de los indios de Monimbo se utilizó como portada de The New York Time Magazine . Aquella fue la primera fotografía de la entonces incipiente revolución de Nicaragua que aparecía en una publicación norteamericana.» (Susan Meiselas, On the Frontline , 2017). Publicado en 1981, Nicaragua fue uno de los primeros libros de fotografía publicados en color.
En El Salvador , Meiselas describe cómo vivió la experiencia de estar en un país destrozado por una guerra civil de doce años después del golpe de Estado de 1979; una situación que fotografió en intervalos regulares entre 1979 y 1983: «Mientras tanto, en El Salvador reinaba el horror. Todo lo que se había desencadenado ya no podía enderezarse. Mis fotos parecían inadecuadas, y esa falta de adecuación no paraba de crecer. La frontera era una posición de confusión emocional constante para la población y para mí.» (Ibídem)
El Kurdistán: A la sombra de la Historia (1997) es una obra de arte multimedia hecha con fotografías y vídeos, así como con documentos y relatos orales recopilados por la artista. Meiselas llegó al norte de Irak a principios de los años noventa para documentar el genocidio de la operación militar Anfal de Sadam Husein, perpetrada en 1988. Como respuesta, Meiselas creía que las fotografías contemporáneas podían convertirse en el testimonio de un crimen mediante la proyección de las fosas comunes con restos de individuos; asimismo, aquellas víctimas pertenecían a una sociedad civil formada por ciudadanos kurdos que tan solo habían podido ser retratados durante el siglo pasado con imágenes que revelaban sus aspiraciones a favor de una patria kurda.
A partir de aquel momento, Meiselas reimaginó su papel como fotógrafa, convencida de que cada conflicto requiere un enfoque particular. La obra podía ser considerada como un archivo de la memoria colectiva que reunía la historia de un pueblo disperso por todo el mundo. El libro se transformó en un recurso en línea conocido como akaKurdistan , que ahora se presenta como una instalación física, que regularmente se va ampliando a través de talleres participativos en los que Susan Meiselas sigue recopilando los relatos de la diáspora de la comunidad kurda y que convierten el espacio expositivo en un espacio específico.
En 1992, se le pidió que contribuyera a favor de una campaña de sensibilización sobre la violencia doméstica. Meiselas empezó fotografiando las escenas del crimen mientras acompañaba a un equipo de investigadores policiales, y después cambió el punto de vista para seleccionar un número de documentos, con fotografías incluidas, provenientes de los archivos del departamento de policía de San Francisco. Esta investigación la llevó a crear Archivos del maltrato , un collage hecho con informes policiales y fotografías, expuestas en espacios públicos de la ciudad, como en carteles colgados en marquesinas de las paradas de bus.
Para la retrospectiva de la Fundació Antoni Tàpies, Susan Meiselas ha creado una obra nueva, que empezó en 2015, basada en su participación en Multistory, una organización de artes comunitarias con sede en el Reino Unido. Una habitación propia es su última serie centrada en el rechazo a la violencia doméstica, esta vez en Black Country, una antigua región industrial del Reino Unido. La instalación incluye cinco obras de vídeo narrativo, con fotografías de la propia Meiselas, testimonios directos, collages y dibujos.
Archivos del maltrato y Una habitación propia serán presentadas fuera de las salas de la Fundació Antoni Tàpies en colaboración con La Bonne, el Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison. En La Bonne, estas obras serán objeto de debate por parte de colectivos comprometidos en contra de la violencia doméstica y de sus representaciones mediáticas.
La exposición, que reúne un amplio abanico de todos los proyectos de Meiselas, es la retrospectiva más extensa que se ha hecho en Europa sobre su obra. Las obras llenan el espacio expositivo como instalaciones, cuya forma está específicamente concebida de acuerdo con el tema principal de cada proyecto. Su pertinente reflexión sobre las estrategias documentales se revela al público al descubrir los diferentes medios y procesos que la artista ha utilizado a lo largo de los años. Las obras son complejas e informativas y tienen en cuenta los límites de la imagen fotográfica. Mediaciones va sobre estas relaciones que Susan Meiselas ha desarrollado utilizando medios basados en lentes desde los años setenta, mostrando su trayectoria como artista visual que asocia sus temas y se cuestiona el estatus de las imágenes en relación con el contexto en el que se perciben. Tal como ella misma afirma: «El tiempo hace que la gente cambie mucho lo que es y lo que las imágenes significan. Es verdad que estas fotografías detienen el tiempo, pero para la gente el tiempo no se detiene. Quizá las fotografías expliquen cierta verdad sobre los momentos en que se tomaron, ¿pero representan suficientemente la verdad? Y para la gente que debe vivir con el tiempo, ¿esta verdad tiene alguna importancia?» Susan Meiselas, extraído de la voz en off de I mágenes de la Revolución , película de 90 minutos, coproducida con Alfred Guzzetti y Richard P. Rogers, 1991.
Fechas: Del 11 de octubre de 2017 al 14 de enero de 2018
Lugar: Fundación Antoni Tàpies, Barcelona
Imágenes:
1- Susan Meiselas. Debbie and Renee, Rockland, Maine, 1972 de la sèrie Carnival Strippers © Susan Meiselas / Magnum Photos, 2017.
2- Susan Meiselas. Lena on the Bally Box.USA. Essex Junction, Vermont, 1973, dela sèrie Carnival Strippers © Susan Meiselas / Magnum Photos, 2017.
3- Susan Meiselas. Sandinistas at the walls of the Esteli National Guardheadquarters : ‘Molotov Man’ (Sandinistes a les muralles de la seu de la Guardia Nacional: ‘Molotov Man’), Esteli, Nicaragua, 1979 © Susan Meiselas / Magnum, 2017
4- Susan Meiselas.’ Mano Blanca’, signature of the death squads, left on door of peasant organizer, Arcatao, Chalatenango, El Salvador, 1980 © Susan Meiselas / Magnum Photos, 2017.
5- Susan Meiselas. Muchachos espera el contraatac de la Guàrdia Nacional, Matagalpa, Nicaragua (1978) de la sèrie Nicaragua (c) Susan Meiselas / Magnum Photos, 2017
Etiquetas: Fundación Antoni Tàpies, Susan Meiselas Last modified: 15 octubre, 2017